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AUGUSTO PINOCHET UGARTE
Nació el 25 de noviembre de 1915 en Valparaíso. Hijo de Augusto Pinochet Vera y de Avelina Ugarte Martínez. Cursó estudios primarios y secundarios en el Seminario San Rafael de Valparaíso, en el Instituto de Quillota (Hermanos Maristas), en el Colegio de los Padres Franceses de Valparaíso y en la Escuela Militar, a la que ingresó en el año 1933. Tras cuatro años de estudios egresa de la Escuela Militar con el grado de Alférez de Infantería, siendo destinado a la Escuela de esa Arma ubicada en la ciudad de San Bernardo.

En septiembre de 1937 es destinado al Regimiento "Chacabuco", en Concepción. En el año 1939, con el grado de Subteniente, es trasladado al Regimiento "Maipo", de guarnición en Valparaíso, retornando en 1940 a la Escuela de Infantería. Al año siguiente y junto con su ascenso a Teniente, es destinado a la Escuela Militar. En enero de 1943 contrae matrimonio con Lucía Hiriart Rodríguez, con quien tuvo cinco hijos, tres mujeres y dos varones. En 1945 es destinado al Regimiento "Carampangue", en lquique. En 1948 ingresa a la Academia de Guerra. Tras obtener el Título de Oficial de Estado Mayor, en 1951, se traslada a la Escuela Militar, donde es designado Comandante de los sextos años Profesor del Curso Militar.

Al mismo tiempo, realiza clases como profesor auxiliar en la Academia de Guerra en las asignaturas de Geografía Militar y Geopolítica. A inicios de 1953, con el grado de Mayor, es destinado por dos años al Regimiento "Rancagua" en Arica. Fue profesor en la Academia de Guerra, por lo que regresa a Santiago para retomar su labor docente. Posteriormente obtiene el bachillerato e ingresa a la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile. En 1956 es seleccionado para una Misión Militar que colabora en la organización de la Academia de Guerra de Ecuador en Quito, donde permanece tres años y medio. A fines de 1959, regresa a Chile y es destinado al Cuartel General de la I División de Ejército, en Antofagasta. Al año siguiente es designado Comandante del Regimiento "Esmeralda", glorioso 7' de Línea. En 1963 es Subdirector de la Academia de Guerra. En 1968 es nombrado Jefe del Estado Mayor de la II División de Ejército, en Santiago y a fines de año es ascendido a General de Brigada, oportunidad en que se le designa, como Comandante en Jefe de la VI División, de guarnición en lquique. Recibe el nombramiento como Intendente Subrogante de la Provincia de Tarapacá. En enero de 1971 es ascendido a General de División y nombrado Comandante General de la Guarnición de Ejército de Santiago. En octubre de 1972, fue nombrado comandante en jefe interino del Ejército chileno, en sustitución del general Carlos Prats, que había asumido el cargo de ministro del Interior en el Gobierno del entonces presidente Salvador Allende. El 25 de agosto de 1973, tras la dimisión de Prats, Pinochet fue confirmado en el cargo de comandante en jefe del Ejército y aunque nunca había destacado en su carrera ni había manifestado ningún signo de oposición al presidente socialista, al declarar Allende zona militar Santiago de Chile en respuesta a las huelgas y disturbios, anunció que si éstos persistían sacaría el Ejército a la calle. El 11 de septiembre de 1973, Pinochet y otros mandos militares perpetraron el golpe de Estado "para liberar al país del yugo marxista". El presidente Allende se suicidó con un fusil AK-13, mientras el palacio presidencial era atacado por la Fuerza Aérea. Pinochet asumió el cargo de Jefe Supremo de la Nación el 27 de junio de 1974 y el 17 de diciembre fue nombrado presidente.

Aborrecido por la izquierda e idolatrado por la derecha, entregó la comandancia en jefe del ejército en marzo y tomó posesión de un escaño designado y vitalicio en el Senado de Chile, un derecho que él mismo incorporó en la Constitución promulgada en 1980. Durante la transición a la democracia, Pinochet negoció con los políticos para garantizar que dejaría el mando sin temor de represalias y consiguió inmunidad mediante la asignación de un escaño en el Senado. Los líderes de la gobernante Concertación en Chile han dicho que otorgarle el escaño senatorial fue un "precio razonable" a pagar a cambio de la democracia. Los adversarios de Pinochet dicen que el privilegio constituye una burla del sistema político. Como senador, Pinochet disfruta de privilegios que incluyen la inmunidad de ser sujeto de causas judiciales en Chile y estatus diplomático (a pesar de sus asesinatos). El general viajó a Londres con pasaporte diplomático, para operarse de una hernia lumbar y el 16 de octubre de 1998 fue detenido en por orden del juez español Baltasar Garzón, que pretendía juzgarlo por los crímenes de la represión durante el régimen militar que encabezó. El gobierno británico denegó la solicitud para su extradición a España, por considerar que su estado de salud no le permitía ser sometido a juicio.

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EFRAIN RIOS MONTT
En 1943 ingresó en la Academia Militar de Guatemala, de la que años después sería director, y luego siguió cursos de especialización en Fort Gulick, en la Zona del Canal de Panamá bajo soberanía de Estados Unidos, centro de instrucción habitual de la oficialidad centroamericana. En 1973, ya con el grado de general, abandonó su puesto de enlace en la legación guatemalteca en Washington para preparar su candidatura a las elecciones presidenciales del 3 de marzo de 1974, de las que habría de salir el sucesor del general Carlos Manuel Arana Osorio

Postulado por la Democracia Cristiana Guatemalteca (DCG), el Frente Unido de la Revolución (FUR) y el Partido Revolucionario Auténtico (PRA), coaligados como Frente Nacional de Oposición (FNO, centroizquierdista, o incluso izquierdista, para los parámetros guatemaltecos), fue derrotado por el general Kjell Eugenio Laugerud García, candidato del régimen cívico-militar vigente desde 1970 y dominado por dos fuerzas de extrema derecha, el Movimiento de Liberación Nacional (MLN) y el Partido Institucional Democrático (PID).

Según los resultados oficiales, Ríos quedó en segundo lugar con 228.000 votos, 70.000 menos que Laugerud, aunque todo indicó que habría ganado de no haber operado el fraude. Su denuncia de la mascarada electoral y su proclamación como presidente electo no surtieron el menor efecto en un país donde imperaban las formas más groseras de detentar el poder, poder que, no obstante su identificación con la represión despiadada de cualquier atisbo de resistencia indígena o de subversión izquierdista (o precisamente por ello) y con la incuria general, contaba aún, si bien con serios reparos, con el apoyo de Estados Unidos.

Ríos fue enviado a continuación como agregado militar a la embajada en Madrid, donde sirvió hasta 1977. Ya de vuelta en Guatemala, en 1978 abandonó la fe católica y se adhirió a la secta de la Iglesia del Verbo, implantación local de la Gospel Outreach, una iglesia evangélica-pentecostal con sede en Eureka, California. Obsesionado con el milenarismo que predicaban los misioneros del Verbo (arribados tras el terremoto que devastó el país en 1976), Ríos se entregó a las tareas pastorales y divulgativas.

Se asegura que el 23 de marzo de 1982 se encontraba explicando pasajes de la Biblia a unos prosélitos cuando un grupo de soldados irrumpió en el templo donde impartía sus lecciones para anunciarle que el presidente militar desde 1978, general Fernando Romeo Lucas García, acababa de ser derrocado y que los cabecillas del golpe, el general Horacio Egberto Maldonado Schaad y el coronel Francisco Luis Gordillo Martínez, le pedían que asumiera la presidencia de la Junta Militar de Gobierno.

Ríos aceptó al punto y pasó a integrar el triunvirato gobernante, hasta que el 9 de junio la renuncia obligada de los otros dos jefes dejó en sus manos todo el poder con el título de presidente de la República, erigiéndose de paso en comandante en jefe del Ejército y ministro de Defensa. La insurrección llamada de los Oficiales Jóvenes frustró la toma de posesión, el 1 de julio, del candidato oficialista, el general Ángel Aníbal Guevara Rodríguez, postulado por el PR, el PID y el Frente de Unidad Nacional (FUN), agrupados en el Frente Democrático Popular (FDP), y vencedor, a todas luces fraudulento, en los comicios del 7 de marzo. Tan seguro se sentía Guevara que en el momento del golpe se encontraba en Miami tomándose unas vacaciones.

La liquidación del régimen pseudodemocrático que tenía al PID como principal sostén fue recibida con alivio por la gran mayoría de la población, ya que este híbrido de alianzas fluctuantes entre una casta de militares rapaces y partidos ultraderechistas al servicio de los intereses oligárquicos había conducido al malhadado país centroamericano a una situación límite por el marasmo económico, la miseria abrumadora y la violación masiva de los Derechos Humanos, marcando la presidencia de Lucas García registros especialmente funestos. En el arco partidista, el MLN y la DCG expresaron su apoyo al nuevo poder de facto.

En efecto, Ríos, si bien derogó la Constitución, cerró el Legislativo, declaró el estado de sitio e implantó el régimen militar puro y duro, suscitó interés y apoyos por su anuncio mesiánico de combatir a "los cuatro jinetes del moderno Apocalipsis", a saber, "el hambre, la miseria, la ignorancia y la subversión", así como a la corrupción y a las depredaciones exclusivistas de la clase dirigente presuntamente depuesta.

El 10 de abril lanzó el Plan Nacional de Seguridad y Desarrollo (PNSD), engendro normativo de regusto totalitario que ligaba el desarrollo socioeconómico de Guatemala al exterminio de la subversión y el adoctrinamiento de la población en el "nacionalismo". En buena medida alimentados por prejuicios chovinistas, culturales y raciales, Ríos y sus colaboradores hablaban de "integrar" en el Estado a unos colectivos, campesinos e indígenas, cuya "inmadurez" en los valores patrióticos y su analfabetismo les hacía especialmente vulnerables frente al proselitismo del Comunismo Internacional (siempre referido en mayúsculas). El concepto recurrente era el de "Poder Nacional", considerado como la amalgama de los poderes políticos, económicos, "psicosociales" y militares.

Por de pronto, la administración de Ronald Reagan, muy preocupada por la repetición en Guatemala de la efervescencia revolucionaria que entre 1979 y 1981 a punto estuvo de ganar la partida por el poder en el vecino El Salvador, reconoció al Gobierno de Ríos y levantó la suspensión de la ayuda militar decretada por Jimmy Carter en 1977.

Ahora bien, rápidamente quedó claro que las promesas reformistas y el afán redentorista del nuevo dictador, considerado a sí mismo un predestinado amén de un aficionado a ilustrar sus discursos con citas bíblicas, se ciñeron a una suerte de guerra santa contra la "amenaza comunista" que representaban las formaciones guerrilleras Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR), Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) y Organización Revolucionaria del Pueblo en Armas (ORPA), recientemente coordinadas como Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) y con el comunista Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT) como brazo político.

En el breve período que Ríos estuvo en el poder, seguramente el más sombrío en la historia contemporánea de Guatemala, el Ejército no se limitó a reprimir con extraordinaria violencia a las guerrillas, sino que perpetró matanzas generalizadas de campesinos y población indígena, una práctica de tierra quemada, principalmente en los departamentos occidentales de Quiché y Huehuetenango, de la que su promotor no tuvo ambages en jactarse como el método expeditivo más eficaz para privar a la URNG de su base popular. Para la ONG Amnistía Internacional, semejante proceder constituía un verdadero genocidio de las comunidades amerindias, que suponen la mitad de la población del país.

En cierta ocasión, el general aseguró que el "buen cristiano" era aquel que se desenvolvía "con la Biblia y la metralleta", mientras que uno de sus portavoces no le andó a la zaga en impudicia cuando explicó el razonamiento de que si la guerrilla contaba con colaboradores indígenas, entonces todos los indígenas eran sospechosos de subversivos, y, en tal caso, lo mejor que podía hacerse era, directamente, "matar a los indios". Hoy, semejantes declaraciones habrían provocado un escándalo internacional, pero en el tótum revolutum de los conflictos centroamericanos y la Guerra Fría internacional no hicieron rasgar ninguna vestidura.

Con posterioridad a los hechos, organizaciones pro Derechos Humanos calcularon en un mínimo de 10.000 los guatemaltecos ejecutados extrajudicialmente, hombres, mujeres y niños víctimas de todas las atrocidades imaginables, y en 100.000 los refugiados como resultado de las campañas contrainsurgentes del Ejército y los desmanes de las Patrullas de Autodefensa Civil (PAC, reconocidas legalmente con el acuerdo gubernativo del 14 de abril de 1983 al amparo del PNSD), que en la práctica funcionaron como escuadrones de paramilitares con carta blanca para asesinar y destruir a su antojo. En añadidura, un informe elaborado por la ONU estableció que 448 aldeas, la mayoría pobladas por indígenas mayas, fueron literalmente borradas del mapa.

Tan extremosa ejecutoria privó a Ríos de decisivos apoyos internos, militares y políticos, así como del plácet de Estados Unidos, que pasó a propiciar los gobiernos moderados elegidos en las urnas en los países de la región bajo su influencia. La ruptura con la primera patronal del país, la Coordinadora de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (CACIF), se produjo cuando el equipo económico del general elaboró una reforma fiscal que introducía el IVA, estudió una tímida reforma agraria y apostó por mantener la paridad del quetzal con el dólar; indignado, Ríos acuso al CACIF de "falta de patriotismo" y le advirtió que en Guatemala sólo existían dos sectores, "los explotados y los explotadores". En Washington, alarmó la indocilidad de Ríos, que rehusaba a los consejeros militares y que exhibía una inesperada moderación respecto al Gobierno sandinista en Nicaragua.

Asimismo, el dictador perdió el apoyo de la jerarquía católica, uno de los puntales de los gobiernos de turno desde el derrocamiento del régimen izquierdista de Jacobo Arbenz Guzmán en 1954, conmocionada por los estragos de la lucha contrainsurgente e inquieta por la rápida progresión de la Iglesia del Verbo. En efecto, los propagandistas de la secta sirvieron a la causa política de Ríos, ordenado ministro, acudiendo a las áreas rurales para separar a los indígenas, desarraigados y emocionalmente quebrantados por la guerra, del catolicismo, considerado subversivo por las eventuales influencias de la Teología de la Liberación, y convertirlos a un culto protestante que demandaba sumisión, resignación y una fe absoluta en los pasajes bíblicos interpretados literalmente.

Ante los crecientes rumores de golpe de Estado y las tensiones internas del Ejército, el 29 de junio de 1983 Ríos decretó el estado de emergencia y un mes después anunció la convocatoria de elecciones generales para julio de 1984, como le exigían los partidos tradicionales. El 8 de agosto 1983 su ministro de Defensa, general Óscar Humberto Mejía Víctores, se hizo con el poder en un golpe incruento del que el Gobierno estadounidense no fue en absoluto ajeno. Paradójicamente, en su momento se ubicó al nuevo gobernante de facto "más a la derecha" que Ríos, quien no sufrió represalia alguna y siguió conservando una cuota de influencia en la vida pública.

fuente: Fundación Cidob
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