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GUERRA CHAVEZ-BUSH DE MUDA A CUMBRE DE LAS AMERICAS.
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El presidente estadounidense, George W. Bush, y su homónimo venezolano, Hugo Chávez, se verán las caras el viernes en la Cumbre de las Américas en Argentina, en otro round entre dos líderes que buscan sumar a Latinoamérica a sus ambiciones políticas.

El mandatario estadounidense llegará a la ciudad balnearia de Mar del Plata para intentar resucitar su plan de crear un Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), pero chocará nuevamente con la negativa de algunas de las mayores economías de Sudamérica, que buscarán debatir temas que consideran más urgentes como la lucha contra la pobreza.

Durante sus dos días de estadía, hasta el sábado, también deberá lidiar con lo que prometen ser multitudinarias protestas contra su figura en una ciudad que quedó dividida en dos por un extenso vallado de seguridad.

"Lo más importante es ver quién saldrá fortalecido y prevalecerá en términos de influencia y liderazgo en la región, Chávez o Bush," dijo Patrick Esteruelas, analista de la consultora Eurasia Group, con sede en Nueva York.

Los analistas advierten que Bush está debilitado por los menores niveles de aceptación en su país y tras la acusación contra un importante funcionario de la Casa Blanca.

Bush tiene poco aliados en la América latina -una región con un problema estructural de pobreza-, donde el rechazo a la guerra en Irak es alto y donde se percibe el desinterés de la primera potencia mundial por su "patio trasero."

Sin embargo está logrando sumar a Centroamérica y a otros países de América del Sur a su proyecto de integración.

Chávez, el mayor enemigo político de Estados Unidos en la región, ha logrado acercarse a sus vecinos vendiéndoles petróleo barato o comprando bonos a países necesitados, como Argentina.

Aunque el presidente argentino, Néstor Kirchner, y su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, no siempre comparten las explosivas declaraciones de Chávez, coinciden en la necesidad de buscar alternativas a las clásicas recetas económicas de Washington, cuya aplicación no mejoró la situación social en la región.

El ingreso per capita anual promedio de América latina es apenas mayor a 3.000 dólares contra los 40.000 dólares en Estados Unidos y los 32.000 dólares en Canadá.

La cumbre es "fundamentalmente un foro donde se discute siempre los mismos temas (...) En un dialogo sordo," dijo el analista político argentino Ricardo Israel.

Mientras Chávez lidera el rechazo al ALCA por razones políticas, Kirchner y Lula se oponen al pacto por cuestiones comerciales, ya que el acuerdo no implicaría facilitar el acceso a Estados Unidos de los productos agroalimentarios de sus países.

"El ALCA está muerto y habrá que enterrarlo," sentenció esta semana Chávez.

Para México o Chile, la discusión es un "híbrido," según dijo una fuente de la cancillería argentina, dado que ya poseen acuerdos de libre comercio con Estados Unidos.

"No va a haber ningún avance sobre el ALCA," dijo el analista James Neilson, en Buenos Aires. "Es un tema político."

PROTESTAS

Mientras los negociadores de 34 países discuten los documentos que firmarán los líderes con muchos puntos sin consensuar, las calles de Mar del Plata toman calor.

Los argentinos culpan a las políticas de apertura económica aplicadas en la década de 1990 -siguiendo el consejo de Washington- del colapso económico que empobreció al país en 2001. Según recientes encuestas, 6 de cada 10 argentinos rechazan a Bush.

En ese escenario, distintas agrupaciones de izquierda y de derechos humanos organizaron una serie de eventos y protestas contra el líder estadounidense. "Va a estar toda la opinión pública concentrada en las manifestaciones," agregó Israel.

Diego Maradona, admirador del presidente cubano Fidel Castro, dijo que encabezará algunas de las protestas "contra alguien que le ha hecho muy mal a Argentina" y también participará el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel.

Chávez, quien participará de una de las protestas, dijo que "el debate será muy bueno, especialmente en la calle."
DIEGO ARMANDO MARADONA ENCABEZA PROTESTAS ANTI-BUSH.
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Fidel Castro y Diego Armando Maradona han tenido cara a cara en una entrevista para el programa que el astro argentino realiza para su país.

Un entrevistado que pide una estatua para un futbolista convertido en periodista. Maradona se ha puesto, como manda la tradicion cubana, una camiseta del Che para entrevistar a Castro. El pibe ha adelgazado de forma espectular después de haberse sometido a un duro tratamiento médico en la isla.

Le anuncia a Fidel que encabezará la marchas de protesta en la cumbre de las Américas que se celebra este fin de semana en Argentina , con George Bush como patricinador. Tan distendido está el ambiete que el pelusa invita a Fidel a renovar su conocida afición al deporte. Antes de volver a su país, Maradona se lleva como recuerdo un uniforme verde oliva similar al que usa Castro y además firmado.
Maradona se une a las protestas contra Bush en Argentina

El legendario futbolista argentino Diego Armando Maradona dijo que participará en una manifestación de protesta contra el presidente Bush, cuando el mandatario estadounidense asista a la Cumbre de las Américas, en Mar del Plata, Argentina.

Maradona hizo el comentario el lunes, durante una entrevista que realizó con el presidente cubano Fidel Castro, para un programa de televisión.

Maradona y Castro hablaron sobre la próxima Cumbre de las Américas, en el balneario argentino de Mar del Plata, a partir del viernes.

Bush y otros 33 jefes de Estado tienen previsto asistir a la reunión, la cual se concentrará en el desarrollo económico y el fomento de la democracia en el hemisferio occidental.
EE.UU. HACE GUERRAS PARA MANTENER EL CONTROL GLOBAL.
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En esta entrevista , el filósofo e historiador alemán Robert Kurz , que participa por primera vez en el Forum Social Mundial, en Porto Alegre, dice que las guerras promovidas por los EE.UU. crean un régimen de estado de sitio global que controla la mayoría "inutilizable" de la población mundial.

Porto Alegre – El filósofo e historiador alemán Robert Kurz es uno de los principales pensadores del mundo contemporáneo. Su libro "El colapso de la modernización" se volvió referencia para los movimientos de lucha antiglobalización en los cinco continentes. En su obra, el alemán afirma que la causa común de las formas contemporáneas de la desestabilización global es la crisis de la tercera revolución industrial, que hace que cada vez menos personas puedan ser integradas en la valorización del capital y que cada vez más infraestructuras necesarias para la reproducción estén paralizadas y economías nacionales enteras entren en colapso.

Kurz vive en Nurenberg como publicista autónomo, autor y periodista, y publica regularmente ensayos en periódicos y revistas en Alemania, Austria, Suiza y Brasil. Este año, participa en el Forum Social Mundial por primera vez. Llegó a la capital gaucha la última semana, para pronunciar la conferencia de apertura del Forum Social de Migraciones, que termina este martes (25) y es uno de los eventos temáticos del FSM. Su teoría es la de que la migración es, desde finales del siglo 20, solamente una fuga de esta crisis en dirección a Europa Occidental, América del Norte y el este de Asia.

"Es preciso dejar de dar explicaciones ontológicas sobre las migraciones del tipo ‘el ser humano siempre hizo guerras y emigró’. Eso no nos ayuda a comprender este fenómeno, que es inédito y nunca ocurrió en esta escala, dice. La migración no es nada nuevo en la historia de la modernización, sino que hay un fallo en la evaluación de que las personas migran libremente en busca de mejores condiciones. Es un proceso coactivo. Los pobres son libres de vender su mano de obra, pero hacen eso porque no tienen condiciones para controlar su existencia. La transformación de la sociedad capitalista en una sociedad mundial produjo una sociedad de exclusión. El ser humano participa en un sistema en el que vende abstractamente su mano de obra y participa en un engranaje para producir acumulación infinita de capital", afirma.

Según la visión de Kurz, el principal problema de este tipo de análisis – que enfrenta las migraciones como un proceso natural, voluntario – es que parte de la aceptación de la lógica de que es normal que una persona viva solamente para vender su mano de obra. Y que aceptar esta lógica con la que fuimos socializados destruye poblaciones enteras. Cita como ejemplo las regiones periféricas a las potencias económicas mundiales, que no tienen condiciones de acompañar el nivel de competitividad instituido por la tercera revolución industrial y se transforman en "zonas muertas", por las que el capitalismo no se interesa. En este contexto, el propio capitalismo entra en un proceso de migración. Ahora va para Singapur, ahora para Italia, ahora para la India.

Para mantener el orden global que sustenta ese sistema esencialmente economicista, según Robert Kurz, los Estados Unidos, potencia hegemónica mundial, promueven guerras que crean un régimen de estado de sitio global que controla a la mayoría "inutilizable" de la población mundial. En esta entrevista, concedida en exclusiva a la Agencia Carta Maior , Robert Kurz explica como el gobierno norteamericano actúa en este sentido y habla de como el Forum Social Mundial puede contribuir a construir alternativas a este proceso.

Usted afirma que las guerras contemporáneas no son guerras imperialistas tradicionales, entre potencias que compiten entre sí, sino que están relacionadas con el control del mundo capitalista, control que estaría en riesgo de colapso. ¿Cómo se produce esta tentativa de control?

Como potencia, los Estados Unidos necesitan demostrar que aún mantienen el control del mundo capitalista y dar un signo positivo para el mercado financiero para generar confianza. De ahí vienen las guerras de mantenimiento del orden en países como Afganistán e Irak, donde las personas prescindieron de los valores del capital. Después del 11 de septiembre, creció la exigencia para demostrar que aún tienen el control. La guerra en Irak es solamente la punta del iceberg de este sistema de control, pero es también el aspecto más fundamentado. Además de Irak, muchos países occidentales tienen bases militares americanas en su territorio. Los EE.UU. también controlan las instituciones mundiales financieras, como el FMI y el Banco Mundial. Es una función de control múltiple, que influencia a todos los países, principalmente los del tercer mundo, que están en la periferia. Pero lo más importante es que todos esos mecanismos de control sólo son posibles a causa del monopolio de la máquina bélica por los Estados Unidos. Ahí no hay competencia.

¿En qué se basa este monopolio?
Este monopolio se basa en una estructura general de atracción del flujo de mercancías hacia los Estados Unidos – es lo que demuestra, por ejemplo, la balanza comercial negativa de aquel país. Es un flujo que atrae todo lo que circula; algo controlado permanentemente para no perder la posición de confianza del mercado financiero. Por eso los EE.UU. tienen que hacer todo para ganar la guerra en Irak. Si la perdieran, los sectores del capitalismo financiero que drenan dinero para los Estados Unidos pueden parar de hacerlo. Y el país tiene una deuda gigantesca. Como todos los países del circuito de mercancías dependen del déficit de los EE.UU., tienen interés en mantener la continuación de este estado de cosas. Incluso China y la Unión Europea.

¿ Entonces esa posibilidad de que la Unión Europea se coloque como una fuerza en disputa contra la hegemonía norteamericana en el ámbito global desaparece cuando se trata del ámbito del capital financiero?

Exactamente. Las rivalidades no son tantas como parecen. No existen en este contexto del capitalismo financiero. Es típico que ideólogos de la substitución de los Estados Unidos por la Unión Europea hagan este debate sólo en el ámbito cultural y no en el militar y económico. En este sistema social que tenemos no podemos llegar a ese sistema económico y militar.

¿ Dentro de esa disputa global marcada por las guerras contemporáneas, como quedan los países periféricos?

Entran en colapso. Hay regiones de colapso en África y en Asia, hay generaciones que crecieron en este contexto de guerra civil, personas que no dan valor a su propia vida. Hay una indiferencia con relación a uno mismo. Eso hace que el sistema social tenga un carácter auto-destructivo. Eso pasa por la propia idea del hombre como capital humano, que se autovaloriza. De ahí llegamos al autocanibalismo. Esta autodestrucción es un obstáculo para el desarrollo tanto en los países fallidos de la new economy como en las criaturas de la generación de guerra civil.

Usted defiende la urgencia de un proceso de conscientización de los movimientos sociales para interferir en este orden social. Y afirma que las medidas de resistencia contra el capitalismo son cada vez más débiles. ¿El proceso del Forum Social Mundial no es un espacio para la construcción de esas medidas de resistencia?

Es preciso pensar en grandes pasos. No es algo para filósofos, sino para la práctica. La sociedad está paralizada porque en todo el mundo hay recursos humanos y de infraestructura que no pueden ser movilizados de forma rentable por el capitalismo. Esto es un absurdo. Deberíamos ocupar esos recursos, no sólo la tierra. Creo posible que el Forum Social Mundial sea un espacio para que se haga esa crítica radical, porque se alimenta de muchos movimientos localizados en diferentes rincones del mundo y de las más diversas experiencias prácticas. Y la mayor experiencia es la falta de éxito de esas experiencias. Tal vez de ahí surja una discusión que haga esta crítica más profunda. De momento, sin embargo, el Forum es más una discusión nostálgica. Las cosas no suceden tan rápidamente; hay un problema de mediación. El camino es más una toma de conciencia sobre los objetivos que aún no son posibles de alcanzar y que todavía son deseados. Es un procedimiento a partir de la negatividad. No puedo hablar de toda la multiplicidad del FSM, pero por lo que conozco de los movimientos antiglobalización en Europa, ellos aún no han llegado ahí. Lo importante es hacer antes la crítica de los conceptos actuales y profundizar en esta crítica.

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EL ARMA QUE HAY QUE AFILAR URGENTEMENTE
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Las manifestaciones, aunque sean en todo el mundo y participen millones de personas en ellas, no bastan. Arundhati Roy, una de las voces más conocidas del movimiento altermundialista, ve el riesgo de que ese movimiento se convierta en un teatro político inefectivo. Para ella, es preciso afilar y reimaginar el arma preciosa de la resistencia no violenta, centrarse en blancos reales, librar batallas reales e infligir un daño real. En otras palabras, realizar acciones que afecten de verdad a los intereses del poder económico y político global, porque a George W. Bush las marchas de fin de semana le traen sin cuidado. En estos términos se expresó la escritora india en la jornada inaugural del IV Foro Social Mundial, celebrado en enero pasado en Mumbai, India.

En enero de 2003, miles de nosotros y nosotras venidos de todo el mundo nos reunimos en Porto Alegre, Brasil, y declaramos —reiteramos— que “otro mundo es posible”. A unos miles de kilómetros al norte, en Washington, George W. Bush y sus asesores pensaban lo mismo. Nuestro proyecto era el Foro Social Mundial. El suyo, continuar lo que muchos llaman “El Proyecto por un Nuevo Siglo Estadounidense”.
En las grandes ciudades de Europa y Estados Unidos, donde hace unos años estas cosas sólo podrían haber sido pronunciadas en voz baja, la gente habla ahora abiertamente sobre el lado bueno del imperialismo y la necesidad de un imperio fuerte que patrulle un mundo indócil. Los nuevos misioneros quieren orden a costa de la justicia; disciplina a costa de la dignidad, y superioridad a cualquier precio. Ocasionalmente invitan a algunos de nosotros a “debatir” el asunto en plataformas neutrales provistas por los medios corporativos. Debatir el imperialismo es un poco como debatir los pros y los contras de la violación. ¿Qué podemos decir? ¿Que realmente la extrañamos? En cualquier caso, el nuevo imperialismo ya está aquí. Es una versión remodelada, aerodinámica, de lo que alguna vez conocimos. Por primera vez en la historia un solo imperio, con un arsenal de armas que podía arrasar con el mundo en una tarde, tiene una absoluta hegemonía unipolar económica y militar. Usa diferentes armas para abrir a la fuerza diferentes mercados. No existe país en la tierra de Dios que no esté en la mira del misil crucero estadounidense y el talonario de cheques del Fondo Monetario Internacional. Argentina es el modelo a seguir si quieres ser el chico predilecto del capitalismo neoliberal; Iraq, si quieres ser la oveja negra.
Los países pobres que son de valor estratégico geopolítico para el Imperio, o que tienen un mercado, de cualquier tamaño que sea, o infraestructura que pueda ser privatizada o, ni lo quiera Dios, recursos naturales de valor —petróleo, oro, diamantes, cobalto, carbón— deben hacer lo que se les diga o se convertirán en blancos militares. Aquellos con las mayores reservas de riqueza natural son los que más están en riesgo. A menos que voluntariamente entreguen sus recursos a la maquinaria corporativa, la agitación civil será fomentada o habrá guerra. En esta nueva era del Imperio, en la que nada es lo que aparenta ser, se permite que los ejecutivos de empresas interesadas influyan en las decisiones de la política exterior. El Center for Public Integrity, en Washington, encontró que nueve de los treinta miembros de la Junta de Política de Defensa del Gobierno de EE UU estaban relacionados con compañías a las que se dieron contratos de defensa de 76.000 millones de dólares entre 2001 y 2002. George Schulz, ex secretario de Estado norteamericano, fue presidente del Comité para la Liberación de Iraq. También formó parte de la junta de directores de Bechtel Group. Cuando se le preguntó si existiría un conflicto de intereses en el caso de una guerra contra Iraq, contestó: “No sé si Bechtel se beneficiaría en particular de una [guerra], pero si hay trabajo que hacer, Bechtel es el tipo de compañía que podría hacerlo, y nadie lo ve como algo de lo cual uno se beneficia”. Tras la guerra, Bechtel obtuvo un contrato por 680 millones de dólares para la reconstrucción de Iraq.

EL NUEVO RACISMO. Este esquema brutal ha sido usado una y otra vez en América Latina, África, Asia Central y Sudeste Asiático, a costa de millones de vidas. Sobra decir que cada guerra emprendida por el Imperio se convierte en una “guerra justa”, lo cual se debe en gran medida al papel que juegan los medios corporativos. Es importante entender que los medios corporativos no sólo apoyan el proyecto neoliberal, sino que forman parte de él. No se trata de una posición moral que escogieron asumir, sino de algo estructural, intrínseco a los intereses económicos de los medios masivos de comunicación. La mayoría de las naciones tiene secretos familiares adecuadamente atroces. Así que los medios no necesitan mentir a menudo. El punto está en qué se enfatiza y qué se ignora. Digamos, por ejemplo, que escogen a la India como blanco de una “guerra justa”. El hecho de que unas 80 mil personas hayan sido asesinadas en Cachemira desde 1989, la mayoría de ellas musulmanas, la mayoría a manos de las fuerzas de seguridad indias; el hecho de que en febrero y marzo de 2002 más de 2 mil musulmanes fueran asesinados en las calles de Gujarat, las mujeres sufrieran violaciones tumultuarias, quemaran a niños vivos y 150 mil personas fueran arrojadas de sus hogares, mientras la policía y la administración miraban —y a veces participaban activamente—; el hecho de que nadie haya sido castigado por estos crímenes y que el Gobierno que los supervisó fuera reelegido… todo esto daría titulares perfectos en los periódicos internacionales en el preámbulo de la guerra.
Lo siguiente que sabríamos es que los misiles de crucero apuntarían a nuestras ciudades, nuestros pueblos serían cercados con alambre de espino, los soldados estadounidenses patrullarían nuestras calles, y Narendra Modi, Pravin Togadia o cualquier de nuestros populares fanáticos intolerantes, estarían, como Saddam Hussein, bajo custodia estadounidense, revisándoles el cabello en busca de piojos y examinándoles los empastes de sus dientes en horario triple A.
Pero mientras nuestros mercados estén abiertos, mientras a corporaciones como Enron, Bechtel, Halliburton, Arthur Andersen se les dé manga ancha, nuestro líderes elegidos democráticamente pueden, sin temor alguno, borrar las líneas divisorias entre la democracia, el autoritarismo y el fascismo.
La cobarde disposición de nuestro Gobierno a abandonar la orgullosa tradición no alineada de la India, su apresuramiento por ser el primero en la fila de los completamente alineados —la frase de moda es “aliado natural”: la India, Israel y EE UU son “aliados naturales”— le ha dado el espacio para convertirse en un régimen represor sin comprometer su legitimidad.
Las víctimas de un Gobierno no son sólo aquellos a quienes mata y aprisiona; aquellos que son desplazados, desposeídos y sentenciados a una vida de inanición y privaciones deben ser incluidos entre las víctimas. Millones de personas han sido desposeídas por proyectos de desarrollo. En los pasados 55 años, sólo las grandes presas han desplazado entre 33 millones y 55 millones de personas en la India. No tienen acceso a la justicia.
En los últimos dos años ha habido una serie de incidentes en los que la policía ha abierto fuego sobre manifestantes pacíficos, la mayoría adivasi y dalia. Cuando se trata de los pobres, y en particular de las comunidades dalia y adivasi, los matan por invadir tierras forestales y los matan también cuando tratan de defender las tierras forestales de invasiones —presas, minas, plantas siderúrgicas y otros proyectos de desarrollo—. En casi todas las ocasiones en las que la policía ha abierto fuego el argumento gubernamental ha sido que el tiroteo fue provocado por actos de violencia. Las personas contra las que abrieron fuego son llamados inmediatamente “militantes”.
En todo el país miles de personas inocentes, incluso menores de edad, han sido arrestadas bajo la Ley de Prevención del Terrorismo y se les mantiene en la cárcel indefinidamente y sin juicio. En la era de la guerra contra el terror, la pobreza es astutamente mezclada con el terrorismo. En la era de la gobalización empresarial, la pobreza es un crimen. Criticar a los Tribunales es, claro, también un crimen. Están sellando las salidas.
Como el viejo imperialismo, el éxito del nuevo también depende de una red de agentes, élites locales corruptas que sirven al Imperio. Todos conocemos la sórdida historia de Enron en la India. El entonces Gobierno Maharastra firmó un acuerdo de adquisición de energía que le dio a Enron ganancias que ascendieron al 60% de todo el presupuesto de desarrollo rural de la India. ¡Se le garantizó a una sola compañía estadounidense una ganancia equivalente a los fondos para el desarrollo de infraestructura para unos 500 millones de personas!
A diferencia de los tiempos pasados, el nuevo imperialismo no necesita caminar penosamente por el trópico, arriesgándose a contraer malaria o diarrea, y a una muerte temprana. El nuevo imperialismo puede ser conducido a través del correo electrónico. El vulgar racismo del viejo imperialismo, que se aplicaba abiertamente, ya pasó de moda. La piedra angular del nuevo imperialismo es un racismo también nuevo.

PERDONAR AL PAVO. En EE UU, la tradición de “otorgar el perdón al pavo” es una maravillosa alegoría del nuevo racismo. Todos los años, desde 1947, la Federación Nacional del Pavo entrega al presidente estadounidense un pavo para el Día de Acción de Gracias. Cada año, en un show de ceremonial magnanimidad, el presidente perdona la vida al pájaro —y se come otro, claro—. Tras recibir el indulto presidencial, el pavo es enviado a Frying Pan Park, en Virginia, para acabar de vivir su vida natural. El resto de los 50 millones de pavos que se criaron para el Día de Acción de Gracias es sacrificado y comido. ConAgra Foods, la compañía que ganó el contrato del pavo presidencial, dice que entrena a los afortunados pájaros para que sean sociales y convivan con los dignatarios, los escolares y la prensa. (¡Pronto hasta hablarán inglés!)
Así funciona el nuevo racismo en la era empresarial. A unos pocos pavos cuidadosamente criados —las élites locales de varios países, una comunidad de adinerados inmigrantes, banqueros de inversión, uno que otro Colin Powell o Condolezza Rice, algunos cantantes, algunos escritores (como yo)— se les da la absolución y un pase a Frying Pan Park. Los millones restantes pierden el empleo, son desalojados de sus hogares, les cortan sus conexiones de electricidad y agua, y mueren de sida. Básicamente, son para la cazuela. Pero las afortunadas aves en Frying Pan Park lo pasan bien. Algunas de ellas hasta trabajan para el FMI y la Organización Común del Mercado. Así que ¿quién puede acusar a estas organizaciones de estar en contra de los pavos? Algunos son miembros de la Junta de Comisión que Elige los Pavos, así que ¿quién puede decir que los pavos están contra del Día de Accion de Gracias? Todo lo contrario, ¡participan en él! ¿Quién puede decir que los pobres están en contra de la globalización empresarial? Hay una estampida por entrar en Frying Pan Park. ¿Y qué, si la mayoría muere en el camino?

EL NUEVO GENOCIDIO. Parte del proyecto del nuevo racismo es el nuevo genocidio. En esta nueva era de interdependencia económica, el nuevo genocidio puede ser facilitado a través de sanciones económicas, lo que significa crear las condiciones que lleven a una muerte masiva sin tener que, efectivamente, salir a matar gente. Denis Halliday, el coordinador humanitario de Naciones Unidas en Iraq entre 1997 y 1998 (disgustado, renunció a partir de esa fecha), usó el término “genocidio” para describir las sanciones a Iraq, que rebasaron los mejores esfuerzos de Sadam Hussein y se cobraron la vida de más de medio millón de niños.
En la nueva era, el apartheid como política formal está anticuado y es innecesario. Los instrumentos comerciales y financieros internacionales supervisan un complejo sistema de leyes comerciales multilaterales y acuerdos financieros que mantienen a los pobres en sus bantustanes. Su propósito es institucionalizar la inequidad. ¿Por qué otra razón una prenda hecha por un manufacturero de Bangladesh paga, para entrar en EE UU, una tasa 20 veces mayor que la que paga una prenda hecha en Gran Bretaña? ¿Por qué los países que cultivan el 90% del cacao del mundo sólo producen el 5% de chocolate? ¿Por qué los países que cultivan el cacao, como Costa de Marfil y Ghana, son expulsados del mercado, a través de impuestos abusivos, sin intentan convertirlo en chocolate? ¿Por qué los países ricos, que gastan más de mil millones al dólares en subsidios a los agricultores, demandan que los países pobres, como la India, retiren todos los subsidios agrícolas, incluyendo la electricidad subsidiada? ¿Por qué, después de ser saqueados por los regímenes colonizadores durante más de medio siglo, las ex colonias están hasta el cuello de deudas contraídas con esos mismos regímenes, y les pagan unos 382 mil millones de dólares al año?
Por todas estas razones, el descarrilamiento de los acuerdos comerciales en Cancún, México, fue tan crucial para nosotros. Aunque nuestros Gobiernos intentan atribuirse el éxito, sabemos que fue el resultado de años de lucha de muchos millones de personas en muchos, muchos países. Lo que Cancún nos enseñó es que para poder infligir daño real y forzar un cambio radical, es vital que los movimientos de resistencia locales hagan alianzas internacionales. De Cancún aprendimos la importancia de globalizar la resistencia.

LOS HÉROES SE EMPEQUEÑECEN. Ninguna nación individualmente puede enfrentarse sola al proyecto de globalización empresarial. Una y otra vez hemos visto que cuando se trata del proyecto neoliberal, los héroes de nuestro tiempo de pronto de hacen chiquitos. Cuando los extraordinarios y carismáticos hombres, gigantes de la oposición, toman el poder y se convierten en cabezas del Estado, se vuelven impotentes en el escenario global. Estoy pensando en el presidente Lula de Brasil. Lula fue el héroe del Foro Social Mundial el año pasado. Este año está atareado poniendo en práctica los alineamientos del FMI, reduciendo los beneficios de jubilación y purgando a los radicales del Partido de los Trabajadores. También pienso en el ex presidente de Sudáfrica, Nelson Mandela. A los dos años de su toma de posesión, en 1994, su Gobierno se arrodilló, sin que mediara advertencia, ante el dios del mercado, e instituyó un programa de privatización y ajuste estructural que ha dejado a millones de personas sin hogar, sin trabajo, sin agua y sin electricidad.
¿Por qué sucede esto? No viene al caso golpearnos el pecho y sentirnos traicionados. Lula y Mandela son, a todas luces, hombres magníficos, pero en el momento en que cruzan el umbral entre oposición y gobierno se vuelven rehenes de un espectro de amenazas —la más malévola, la amenaza de la fuga de capitales, que puede destruir a cualquier Gobierno de la noche a la mañana—. Imaginar que el carisma de un líder y un curricuculum de lucha harán mella en el cartel empresarial, es no tener la más mínima comprensión de cómo funciona el poder. Un cambio radical no puede ser negociado por los Gobiernos, sólo puede ser realizado por el pueblo.

MARAVILLOSO, PERO INSUFICIENTE. En el Foro Social Mundial, algunas de las mejores mentes del mundo se juntan para intercambiar ideas sobre lo que pasa a nuestro alrededor. Estos debates afinan nuestra visión del tipo de mundo por el que estamos luchando. Es un proceso vital que no debe ser socavado. Sin embargo, si todas nuestras energías son desviadas hacia este proceso a costa de una acción política real, entonces el Foro Social Mundial, que ha jugado un papel tan crucial en el Movimiento por una Justicia Global, corre el riesgo de convertirse en un activo para nuestros enemigos. Necesitamos urgentemente discutir las estrategias de resistencia. Necesitamos enfocarnos en blancos reales, librar batallas reales e infligir un daño real. La “Marcha de la Sal”, de Ghandi, no fue sólo teatro político. Cuando, en un simple desafío, miles de indios marcharon hacia el mar e hicieron su propia sal, rompieron las leyes de impuestos sobre la sal. Fue un golpe directo al sostén económico del Imperio Británico. Fue real. Si bien nuestro movimiento ha ganado algunas victorias importantes, no debemos permitir que la resistencia no violenta se atrofie y se convierta en un teatro político inefectivo, de buenas intenciones. Es un arma preciosa que constantemente necesita ser afilada y reimaginada. No podemos permitir que se vuelva mero espectáculo, una oportunidad de fotos para los medios.
Fue maravilloso que el 15 de febrero del año pasado, en una espectacular demostración de moralidad pública, 10 millones de personas en cinco continentes marcharan contra la guerra. Fue maravilloso, pero no fue suficiente. El 15 de febrero cayó en fin de semana. Nadie tuvo que perder un día de trabajo. Las protestas de vacaciones no paran las guerras. George Bush lo sabe. La confianza con la que desairó a la arrolladora opinión pública debería ser una lección para todos nosotros. Bush cree que Iraq puede ser ocupado y colonizado —como se hizo con Afganistán, como se hizo en el Tibet, como se está haciendo en Chechenia, como antes se hizo en Timor del Este, como aún se hace en Palestina—. Piensa que lo único que tiene que hacer es mantenerse agachado y esperar a que los medios, obsesionados con las crisis y habiéndose comido esta crisis hasta el hueso, la tiren y continúen su camino. Pronto, el cadáver cae en la lista de popularidad de los best-sellers, y todos nosotros, los indignados, perderemos interés. O eso esperan que suceda.
Este movimiento nuestro necesita una gran victoria global. No es suficiente tener la razón. A veces, aunque sólo sea para probar nuestra determinación, es importante ganar algo. Para ganar algo necesitamos estar de acuerdo en algo. Ese algo no necesita una predestinada ideología suprema en la cual hagamos que quepan a la fuerza nuestro seres encantadoramente facciosos y argumentativos. No necesitamos ser una lealtad incondicional a una u otra forma de resistencia que excluya todo lo demás. Podría ser una agenda mínima.
Si todos nosotros, efectivamente, estamos en contra del imperialismo y en contra del neoliberalismo, miremos hacia Iraq, que es la inevitable culminación de ambos. Bastantes activistas contra la guerra han retrocedido confundidos desde la captura de Sadam Hussein. ¿No está mejor el mundo sin Sadam Hussein?, preguntan con timidez. De una vez por todas, miremos cara a cara la situación: aplaudir la captura de Sadam Hussein y, por lo tanto, justificar la ocupación de Iraq, es como deificar a Jack el Destripador por destripar al Estrangulador de Boston. Y eso, después de un cuarto de siglo de ser socios, tiempo durante el cual destripar y estrangular era una empresa común. Se trata de un altercado doméstico. Son compañeros de negocios que disputaron por un negocio sucio. Jack es el ejecutivo en jefe. Así que, si estamos en contra del imperialismo, ¿estaremos de acuerdo en que estamos en contra de la ocupación de Iraq y que creemos que EE UU debe retirarse de allí y pagar indemnizaciones al pueblo iraquí por los daños ocasionados por la guerra?
¿Cómo comenzamos a armar nuestra resistencia? Comencemos por algo realmente pequeño. El asunto no es apoyar a la resistencia iraquí contra la ocupación o discutir quién constituye exactamente la resistencia (¿son antiguos asesinos baasistas, son fundamentalistas islámicos?). Tenemos que convertirnos en la resistencia global a la ocupación. Nuestra resistencia debe comenzar por negarnos a aceptar la legitimidad de la ocupación estadounidense de Iraq, lo cual significa actuar para hacer que sea materialmente imposible que el Imperio logre sus metas. Significa que los soldados deberían negarse a combatir, la reserva debería negarse a servir, los trabajadores deberían negarse a cargar los barcos y aviones de armas. Definitivamente, significa que en países como la India y Pakistán debemos bloquear los planes del Gobierno estadounidense de enviar soldados indios y paquistaníes a Iraq a limpiar tras ellos.
Sugiero que escojamos, de alguna manera, dos de las principales empresas que se están lucrando con la destrucción de Iraq. Podríamos localizar sus oficinas en todas las ciudades y todos los países en todo el mundo. Podríamos ir tras ellos. Podríamos hacer que cierren sus oficinas. Se trata de juntar nuestra sabiduría colectiva y experiencia de luchas pasadas y aplicarlas hacia un solo blanco. Se trata de desear el triunfo.
El Proyecto del Nuevo Siglo Estadounidense busca perpetuar la injusticia y establecer la hegemonía estadounidense al precio que sea, aunque sea apocalíptico. El Foro Social Mundial demanda justicia y supervivencia.
Por estas razones, debemos considerarnos en guerra.

LOS PROCESOS DE REMERCANTILIZACION Y SU EFECTO SOBRE EL PACTO SOCIAL DE LA POSGUERRA.
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La globalización es un fenómeno multidimensional, heterogéneo, contradictorio y con resultados diversos según sean los espacios socioeconómicos en que penetra. De sus múltiples dimensiones, el presente artículo trata de lo que tal vez tenga un carácter nuclear: la mercantilización de todos los órdenes de la vida socioeconómica, lo que incluye especialmente la remercantilización de los procesos socioeconómicos que habían sido total o parcialmente desmercantilizados por el desarrollo del Estado de Bienestar. Esto tiene enormes consecuencias sobre la ‘cuestión social’, cuyo análisis a partir de los años ’70 está focalizado en el fenómeno de la ‘exclusión social’, que será objeto de un artículo posterior.

Se puede subsumir en el concepto de globalización el conjunto de transformaciones experimentado por el capitalismo avanzado, y por extensión la economía mundial, desde la década de los ’70 hasta la actualidad. Estos cambios han sido esencialmente de orden económico y han afectado tanto al proceso de producción —crisis del fordismo y aparición de nuevas formas de organización del trabajo y la producción, introducción masiva de nuevas tecnologías de la información, etcétera— como al de circulación —disminución de trabas y obstáculos a la libre circulación del capital (muy especialmente del financiero), intensificación del comercio mundial (particularmente entre los propios países capitalistas avanzados) y enorme aceleración del proceso de circulación, entre otros—.
Todo esto ha tenido, naturalmente, notables efectos sobre los órdenes político e ideológico de la sociedad. A su vez, la ascensión hasta una posición hegemónica de la ideología neoliberal —cuyo programa político de los últimos treinta años ha sido precisamente la globalización— y la participación muy activa del Estado en la conformación de un nuevo modelo de acumulación que superara las enormes deficiencias que desde finales de los ’60 empezó a mostrar el fordismo, han jugado un papel esencial en la reorganización de la estructura económica y sociopolítica de las sociedades del capitalismo avanzado y, subsidiariamente, de todo el mundo.

LA REMERCANTILIZACIÓN. La globalización es, ante todo, un proceso de remercantilización. El diagnóstico que realizan el capital y el neoliberalismo de la crisis económica de los ’70 se centra en responsabilizar a la intervención del Estado de los problemas serios para la acumulación de capital que sufrían las economías capitalistas avanzadas: no aumento de la productividad, estancamiento —cuando no descenso— del crecimiento económico, desempleo, inflación, indisciplina laboral, pérdida de la ética del trabajo, hedonismo, etcétera. Según este análisis, la responsabilidad del Estado estaba, más concretamente, en las constricciones que éste había ido estableciendo a la libre actuación del capital en la regulación de los mercados y, muy especialmente, del mercado de trabajo, en la protección y asistencia a los perjudicados por el desarrollo capitalista, en los déficit públicos y lo que esto suponía de drenaje de recursos susceptibles de ser utilizados más eficazmente en términos de inversión, además de sus consecuencias inflacionarias... En suma, el crecimiento y la omnipresencia de la intervención del Estado habían anulado las leyes del mercado, lo que había conducido a la crisis económica.
La conclusión derivada de estos análisis defendía la necesidad de eliminar la intervención del Estado y su actividad reguladora. De esta forma se liberarían las fuerzas del mercado y esto daría lugar de nuevo al crecimiento económico y, consecuentemente, al bienestar social. A esta tarea se aplican todos los Gobiernos de los países capitalistas avanzados —y prácticamente de todo el mundo— desde finales del años ’70, aunque es preciso señalar que con distintos grados de entusiasmo, según sean liberal-conservadores o socialdemócratas y aún en el interior de estas dos grandes corrientes políticas. En cualquier caso, es obvio que donde más lejos se ha ido en la aplicación de este programa ha sido en países anglosajones como Estados Unidos, Gran Bretaña o Nueva Zelanda, así como en algunos países del llamado “Tercer Mundo”, como Chile o Argentina. No hay que despreciar, no obstante, el grado de aplicación de estos principios en nuestro propio país.
Con todo, no se puede ignorar que este programa de remercantilización ha tenido un éxito práctico limitado, si exceptuamos algunos ámbitos concretos —libre circulación del capital financiero—; hoy, tres décadas después de su puesta en marcha, no se puede afirmar que tengamos menos Estado que antes. En todo caso se podría decir que tenemos más mercado y más Estado1, aunque éste último controla y regula de forma diferente y con objetivos parcialmente distintos. Cabe destacar, no obstante, que los ámbitos en los que con más intensidad, aunque de forma desigual, se ha avanzado son los de la desregulación del mercado de capitales, que se ha convertido en el pilar esencial de la actual fase de globalización capitalista, y del mercado de trabajo. De este último fenómeno es del que me ocuparé aquí por sus consecuencias directas sobre el Estado de Bienestar y la exclusión social.

EL ‘PACTO KEYNESIANO’. El llamado “pacto social keynesiano” de la posguerra mundial, fundamento último de la edad dorada del Estado de Bienestar entre los años ’50 y ’70 del siglo XX, tenía como presupuesto básico un gran acuerdo fáctico, no exento de problemas y contradicciones, entre el capital y el trabajo. El objetivo esencial del mismo era la consecución de aumentos constantes de productividad en un clima de paz laboral y social, a cambio de seguridad y estabilidad en el empleo (si bien es verdad que adulto y masculino), aumentos salariales relacionados con los aumentos de productividad, seguros de desempleo, accidente o enfermedad, pensiones de jubilación garantizadas, derecho a la negociación colectiva y, por tanto, participación —aunque limitada— de los trabajadores en la definición de sus condiciones de trabajo y reconocimiento y protección de los derechos sindicales.
En todo este proceso el Estado actuaba no sólo como impulsor de este gran acuerdo sino también como garante del mismo, al tiempo que institucionalizaba y normativizaba sus rasgos esenciales. Esto lo hizo principalmente a través del desarrollo del Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social. Además de todo ello, el Estado complementaba la protección y mejora del bienestar del conjunto de la sociedad, particularmente de la población trabajadora, mediante el llamado “salario social”: educación y sanidad gratuitas, ayudas a la vivienda, al transporte, etcétera. En suma, los trabajadores, como señala R. Castel2, pasaron del contrato al estatuto; esto es, las relaciones laborales dejaron de ser puramente mercantiles para pasar a estar controladas y reguladas socialmente.

LA VUELTA AL CONTRATO. Pues bien, el intenso proceso de remercantilización que es la globalización ha erosionado fuertemente ese pacto, aunque desde luego no tanto como hubiera querido la nueva derecha y su retórica político-ideológica. Esto ha supuesto una cierta vuelta de los trabajadores al contrato (sobre todo, en el caso de los jóvenes, las mujeres, los mayores de 45 años, los inmigrantes, etcétera), la derogación de normas esenciales del Derecho del Trabajo y la notable transformación de muchos de sus preceptos. Elementos contemplados y regulados hasta ahora por el Derecho del Trabajo han pasado a formar parte del ámbito de competencias del Derecho Mercantil, y la protección y seguridad de los trabajadores se ha debilitado enormemente por causa del imperativo de la flexibilización del trabajo3.
Se puede destacar la negociación colectiva como un ámbito en que este conjunto de transformaciones ha tenido unas repercusiones particularmente intensas; esto tiene una enorme importancia, porque aquélla era un factor esencial en la determinación de las condiciones de trabajo para un amplísimo conjunto de trabajadores. Al respecto señala A. Baylos que “la globalización se ha traducido, en primer lugar, en la despolitización de los procesos regulativos de las relaciones de trabajo, que se ‘escapan’ del campo de la actuación estatal y de la regulación que éste realiza, y evitan así mismo la emanación de normas procedentes de la autonomía colectiva”4. Esto es, la regulación de las relaciones laborales, debido al autoalejamiento del Estado, está cada vez más centrada en la propia empresa, sin que, por otro lado, sea la negociación colectiva entre el capital y el trabajo la institución de la que emanan las normas, sino que éstas se generan por la simple iniciativa empresarial. Así, continúa Baylos: “la empresa no es sólo el centro de referencia del sistema económico, sino que en este contexto globalizador se convierte en el lugar típico de reglas sobre las relaciones de trabajo. Su autoridad se expresa en el carácter unilateral de las mismas, en un poder no intervenido ni controlado colectivamente”5. En su caso más extremo —cada vez más frecuente, por otra parte— esta degradación de la negociación colectiva está dando lugar a la individualización de las relaciones laborales, el sueño de todo patrón: cada trabajador solo y aislado negocia sus condiciones de trabajo con su empleador6. Todo esto está dando lugar a una enorme degradación y precarización del empleo con sus consecuencias en forma de inseguridad personal y social, aumento de la desigualdad y riesgo permanente de exclusión social.

EL DESEMPLEO. No acaban aquí, sin embargo, los problemas para el empleo derivados de los actuales procesos de globalización. Otra gran consecuencia, cada vez más intensa, es la del desempleo, sea éste de larga o de corta duración. El desempleo no es un fenómeno natural, como con frecuencia se nos trata de hacer creer —piénsese en la llamada “tasa natural” de desempleo—. Es un problema definido histórica y socialmente7. Tiene su origen en la organización socioeconómica de una sociedad dada —y la definición política que se haga de lo mismo— y, más concretamente, en la forma dominante de organizar el trabajo que toda sociedad, sea cual sea su naturaleza, tiene que realizar para subsistir y, eventualmente, prosperar. Por tanto, el desempleo se puede eliminar o mantener en cifras y con características que lo hagan social, económica y políticamente manejables y/o deseables. Basta con cambiar la organización del trabajo socialmente necesaria y la definición de aquél.
Ahora bien, el capitalismo organiza —y define— el trabajo en general y de forma dominante —y más aún desde su última reestructuración— no para producir estos o aquellos bienes y servicios necesarios para sociedad, sino para obtener ganancias del mismo. Por esta razón, el empleo no responde —o lo hace sólo subsidiariamente— a la necesidad de producción de bienes y servicios, ni al deseo de crear un mecanismo para que las personas sean útiles a la sociedad, se integren en su seno y se ganen su sustento. Por lo general, en esta sociedad sólo se crea empleo en la medida en que alguien pueda obtener rentabilidad de él.
La reestructuración del modelo de acumulación de capital a la que hemos asistido en los últimos decenios —introducción masiva de nuevas tecnologías de la información, reorganización de los procesos de trabajo con el objetivo esencial de eliminar los tiempos muertos, trabajo flexible en función de la demanda del producto, etcétera— ha tenido como consecuencia fundamental la menor necesidad de fuerza de trabajo para mantener, y aún aumentar, los niveles de producción. Hasta tal punto el objetivo de reducir plantillas, de lograr empresas esbeltas, se ha vuelto importante que es frecuente que cuando una empresa anuncia una reestructuración de plantilla —es decir, el despido de un porcentaje notable de la misma— sus acciones suben en la Bolsa; si a esto añadimos la incorporación más o menos masiva de la mujer al mercado de trabajo, la consecuencia de todo ello ha sido un aumento sustancial de las tasas de desempleo.
Como se sabe, en nuestra sociedad el empleo tiene dos funciones fundamentales8: en primer lugar, asignar a los individuos un lugar en la estructura social, y en segundo lugar, distribuir recursos económicos entre aquellos, que son la mayoría, que no tienen propiedad de la que vivir. El empleo, por tanto, es un factor de inclusión social de primer orden. Por esta razón, el desempleo, además de pobreza, trae aparejadas dificultades para la identidad individual y social, y para la integración social de los individuos que lo sufren. No debe sorprender, por tanto, que generalmente suponga exclusión y marginación social, pérdida de autoestima, deterioro de cualificaciones y hábitos de trabajo, indisciplina, desviación social, etcétera.

REESTRUCTURACIÓN. Estas consecuencias se intensifican, además, si tenemos en cuenta la reestructuración del Estado de Bienestar que se ha producido en las últimas décadas9. Puede afirmarse la existencia de un amplio consenso entre los especialistas en torno a que las respuestas de los diferentes Gobiernos a la crisis del Estado de Bienestar pueden resumirse en las siguientes, según la formulación de la P. Taylor-Gooby10: en primer lugar, corte de beneficios y ahorro de costes; en segundo lugar, políticas para generar ingresos adicionales; en tercer lugar, reforma managerialista de los servicios públicos, y en cuarto lugar, descentralización de la responsabilidad. Me ocuparé a continuación de comentar brevemente lo relativo al corte de beneficios y ahorro de costes y a la descentralización de la responsabilidad, y sólo en la medida en que interesa al objetivo de este trabajo.
En definitiva, de lo que se ha tratado con la reestructuración del Estado de Bienestar ha sido de reducir el gasto público en protección social y de hacer más eficiente ese gasto en términos de análisis coste-beneficio (otra cosa es que, a estas alturas, pueda afirmarse que no se ha conseguido ninguno de los dos objetivos). No obstante, se han reformado algunos de los programas sociales más importantes, endureciendo por lo general sus condiciones de acceso y disfrute.
El seguro de desempleo, por ejemplo, se ha recortado tanto mediante el aumento de las exigencias para su acceso, como en su cuantía o en el tiempo de su disfrute. Simultáneamente, se ha debilitado enormemente su carácter incondicional: los parados cada vez tienen que someterse a controles periódicos, casi no pueden rechazar ningún empleo que se les ofrezca —sea cual sea la naturaleza de éste— y deben someterse constantemente a cursos de reciclaje y/o actualización profesional. Todo ello con el objetivo de ligarlos más intensamente al mercado de trabajo y a la búsqueda de empleo, así como de reducir la carga financiera que suponen para el Estado. Algo parecido se podría decir de las pensiones de jubilación, etcétera.

POBREZA Y COMPROBACIÓN. Un elemento muy importante en este objetivo de recorte de gastos es el renacimiento de la vieja idea decimonónica del asistencialismo a la pobreza mediante el método de la comprobación de medios. Esto está dando cada vez más a un Estado de Bienestar dual y fragmentado que abandona el universalismo que en buena medida lo había caracterizado. El método de la comprobación de medios, por otra parte, encaja con el objetivo de la nueva derecha de reorientar los servicios sociales desde la clase media, que entiende que es su gran beneficiaria, hacia los pobres11. Se trata, en suma, de definir la política social del Estado como un programa de actuaciones pobre y destinado exclusivamente a los pobres, y muy especialmente a aquellos que muestran signos de incapacidad en relación con el régimen común de trabajo. Todo esto supone una enorme estigmatización social de la pobreza y, por tanto, la consolidación de la exclusión social.
Debe precisarse, no obstante, que aquí lo que late es la también vieja distinción decimonónica entre pobres válidos y pobres inválidos12. Los pobres válidos son aquellos que están en condiciones de trabajar. De éstos no tendría que ocuparse el Estado: por sí mismos, empleándose, deben resolver su problema. Los pobres inválidos serían aquellos que por razones físicas y/o mentales no pueden ser empleables. De ellos sí debe ocuparse el Estado, aunque proporcionándoles un nivel económico de pura subsistencia y apartándolos de la corriente principal de la sociedad. En su extremo, la política social basada en la comprobación de medios consiste en la identificación de los pobres válidos y los pobres inválidos, con la finalidad de asistir solamente a estos últimos.
Llegamos así al problema de la responsabilidad individual en la situación material de cada cual. No es otro que éste el objetivo esencial de la descentralización de la protección social —aunque se revista con el ropaje del acercamiento a las personas y sus circunstancias particulares—. Éste debe ser adecuadamente contextualizado; el individualismo en auge en nuestra sociedad no responde sólo, tal vez ni fundamentalmente, a un deseo de los sujetos de ser más libres y autónomos, de participar más en las decisiones que les afectan, sino que también —y quizá sobre todo— a un clima social derivado de la globalización, creado y alentado por el capital y el Estado, en conjunción con las fuerzas políticas e ideológicas afines a la nueva derecha., Según esta ideología, los individuos mediante su esfuerzo y su talento deben ser los responsables de su propio destino. Desde esta perspectiva, la descentralización no es otra cosa que tratar de ir consiguiendo que el Estado tenga cada vez menos responsabilidad en la protección social y que los individuos tengan progresivamente más.

Si se tiene presente esta sucinta exposición de la globalización y la concomitante reestructuración del Estado de Bienestar, no debe extrañar que la política social del Estado, de la que deben participar amplios sectores sociales, se esté replanteando en términos de inclusión y exclusión social. Enfocada la cuestión social en estos términos, ya no se trata tanto de eliminar o atenuar desigualdades sino de que ciertos conjuntos de ciudadanos no queden excluidos de forma duradera y transferible intergeneracionalmente de los beneficios del progreso económico y social. La desigualdad social y la explotación, que eran los problemas clásicos que definían la cuestión social, han pasado a un muy segundo plano. Lo que se persigue, en el mejor de los casos, es insertar en la sociedad —no importando tanto cuánto de desigualdad habite en ésta— a los grupos desfavorecidos, a los grandes perdedores de la globalización.

fuente: Tabla de Jose Rodríguez Guerra
Pensamientos Críticos
APOYEMOS A LA RESISTENCIA IRAQUI
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Los abajo firmantes hacemos un llamamiento para la celebración de una Conferencia Internacional de Apoyo a la Resistencia Iraquí, los días 1 y 2 de octubre de 2005, para hacerla coincidir con el aniversario de la Intifada. El país que acoja la conferencia será Italia, donde la oposición popular a la guerra y la ocupación siguen siendo de una enorme magnitud, mientras que su gobierno insiste en permanecer como uno de los principales aliados de EEUU, aportando unos 3.000 soldados a la ocupación. La oposición masiva ha ido creciendo, contra la guerra y la ocupación. Pero ahora es necesario que todos aquellos que se opusieron a ambas se posicionen sin ambages en un apoyo claro a la resistencia iraquí, que lucha por liberar su tierra. No es posible estar en contra de la cupación por un lado y por el otro negarse a apoyar y reconocer la impresionante lucha que en Iraq se libra para expulsar al ocupante.

Hacemos un llamamiento para el pleno reconocimiento de la resistencia iraquí, popular y armada. La resistencia iraquí engloba toda corriente, sin prejuicio de sus posturas religiosas o políticas, que resista a la ocupación bajo un único objetivo: liberar el territorio iraquí. La resistencia del pueblo de Iraq contra la ocupación imperialista abarca numerosos métodos: protestas, huelgas, desobediencia civil, acción directa no violenta y también la lucha armada. Mas aún, la resistencia popular iraquí a la ocupación es parte inseparable del movimiento popular internacional de resistencia y lucha contra el imperialismo, el sionismo y toda expresión reaccionaria. Ni las "elecciones" impulsadas por EEUU ni el trampeado concepto de "democracia" pueden ocultar la realidad. Detrás del gobierno títere iraquí están los EEUU, representados por su gigantesca embajada situada en la "Zona verde" de Bagdad.

Mientras se da un "proceso electoral", se están robando los recursos petroleros iraquíes, y sus tesoros culturales están siendo saqueados. Cada vez son más los iraquíes que sufren carencias de alimento, agua o electricidad. Toda oposición política se ve brutalmente suprimida. En el momento de las "elecciones" la cárceles iraquíes habían superado ampliamente su límite de capacidad, y se registraba una media de cincuenta detenciones diarias.

Iraq se ha convertido en el símbolo de la resistencia y del sufrimiento de la Nación Árabe. La resistencia iraquí está liderando el movimiento contra la hegemonía estadounidense en Oriente Medio y en todo el mundo. La resistencia está dando nuevas esperanzas a la Intifada palestina, que cumple ya su quinto año de enfrentamiento a la brutal ocupación sionista, y también a los millones de refugiados de los campos de Líbano, Siria y Jordania. Así mismo, está sirviendo de inspiración para las masas árabes que luchan por derribar los regímenes de Oriente Medio leales a EEUU.

Hemos de agruparnos alrededor de la resistencia Iraquí en tanto máximo polo capaz de detener la agresión imperialista en Oriente Medio. La lucha por la liberación de Iraq no es sólo una lucha por y para los iraquíes, si no por y para todo el mundo. Las masas en Iraq se enfrentan directamente al "proyecto para un nuevo siglo norteamericano". Gracias a la resistencia iraquí, a Bush y sus promotores de guerras les ha resultado imposible atacar abiertamente a Siria, Corea, Irán o Venezuela. Los poderes imperialistas liderados por EEUU están intentado abrir una brecha entre el pueblo de Iraq (y la zona de Oriente Medio en general) y el movimiento occidental contra la guerra y la globalización, valiéndose de la retórica sobre el "choque de civilizaciones" y la "guerra contra el terror". Han intentado demonizar la lucha del pueblo iraquí calificándola de "terrorista". De hecho, es esta guerra de agresión y ocupación la que es ilegal y criminal. La resistencia armada del pueblo iraquí a esta guerra ilegal y criminal es justa y legítima.

La Conferencia Internacional que proponemos tiene como objetivo reunir a representantes de la resistencia iraquí, de los pueblos luchadores de Oriente Medio, y de las fuerzas del movimiento contra la guerra y la globalización. Esperamos así fortalecer la unidad entre los pueblos que luchan por su autodeterminación nacional y la gente trabajadora de Occidente, que bajo el yugo de sus propios gobiernos se ve comprometida en las aventuras intervencionistas de guerra y saqueo de éstos.

a.. Reconocimiento y apoyo para la Resistencia Iraquí.
b.. Libertad para todos los prisioneros políticos.
c.. Retirada de todas las tropas extranjeras.
d.. Indemnización por las sanciones y el saqueo.
e.. Lucha contra la hegemonía de EEUU e Israel en todo Oriente Medio.
f.. Victoria para la Resistencia Iraquí y la Intifada Palestina.
g.. Traigamos las voces de la resistencia al movimiento contra la guerra y la globalización.

Organizaciones que apoyan este llamamiento para una Conferencia Internacional de apoyo a la Resistencia Iraquí

Iraq
Alianza Patriótica Iraquí
Corriente Comunista Democrática Patriótica
Movimiento del Pueblo en Lucha Al Kifah
Llama Iraquí

Organizaciones y colectivos de solidaridad con los pueblos árabes
Comité Danés por un Iraq Libre
Primera Conferencia Internacional de Apoyo a la Resistencia del Pueblo
Iraquí, Francia
Comité Iraq Libre, Austria
Comité Iraq Libre, Alemania
Comité Iraq Libre, Hungría
Comité Iraq Libre, Italia
Comité Iraq Libre, Noruega
Iniciativa Girga de Solidadidad con la Resistencia Iraquí
Comité de Iraq de Lund, Suecia
Comité de Iraq de Malmoe, Suecia
Comité de Solidaridad con la Causa Árabe, España
Campaña Estatal contra la Ocupación y por la Soberanía de Iraq, España
Mohamed Belfilalya, presidente de los Jóvenes Progresistas árabes, de Bélgica
Ginette Hess Skandrani, presidente de la red de solidaridad con el pueblo palestino "La Pierre et l'Olivier", Francia

Organizaciónes de ámbito internacional
Campo Antiimperialista
Liga de los Pueblos en Lucha
Corriente Leninista Internacional
Organización de Solidaridad con los Pueblos de Asia, áfrica y América Latina

Mundo Árabe
Al-Moharer
Dr. Hisham Bustani, Comité Anti-normalización, Jordania
Movimiento de Lealtada los Hombres y a la Tierra, Líbano
Ozgur Der, Turquia
Toufan, Irán
Izquierda Socialista Unificada, Marruecos
Chokri Latif, Comité Popular de apoyo a la lucha del pueblo palestino contra la normalización y el enemigo sionista, Túnez
Comité contra la Globalización de la Juventud Antiimperialista, Túnez

Europa
Círculo 24 de marzo de Turingia, Alemania
AGIF, Europa
Club árabe-Palestino de Viena, Austria
Partido Comunista Griego Marxista-Leninista
Franz Fischer, Grupo Antiimperialista, Suiza
Amigos del Frente Popular para la Liberción de Palestina en Europa
Partido Comunista de Alemania
Derechos Humanos y Dignidad, Alemania
Friends of the Popular Front for the Liberation of Palestine (PFLP) in Europe
Iniciativa y V. de Duisburgo, Alemania
Comité Internacional de Defensa de Slobodan Milosevic (Sección Irlandesa)
Frente de Izquierda, Hungría
Movimiento de Estudiantes Militantes, Grecia
Consejo Nacional de la Paz, Bulgaria
Ofensiva, Alemania
Frente Popular Socialista Patriótico, Polonia
Mesa Roja del Este de Turingia, Alemania
Liga Comunista Revolucionaria de Turingia, Alemania
Unión del Pueblo Trabajador, Grecia
Corriente Roja, España

Asia
Asociación Socialista, Afganistán
Foro de Resistencia de todo el pueblo indio
Chandraprakash Jha, secretario general de Peoples Media, India
Partido Comunista Mazdoor Kisan de Patistán
Kamal Mitra Chenoy, vicepresidente de la Organización de Paz y Solidaridad de India
Izquierda Radical de Afganistán
Lokayat, Pune, India
Jóvenes Musulmanes de India
Partido Popular Democrático de Indonesia

América
Partido Socialista de la Libertad, EEUU
www.patriaomuerte.tk

África
Acción para la Unidad y el socialismo, Chad

BOLIVIA. SE ESTA ORGANIZANDO EL NUEVO PODER REVOLUCIONARIO.
Comienza a emerger la Asamblea Popular Revolucionaria. Sus tareas inmediatas: control de barrios, zonas y caminos, abastecimiento de alimentos y autodefensa. Los más pobres están en pie de combate
Redacción de Econoticiasbolivia

La Paz, junio 8, 2005.- En abierta rebeldía contra el régimen neoliberal y ante las amenazas de masacre y represión, las organizaciones sociales y populares de Bolivia han decidido volcarse a construir y consolidar los órganos del poder revolucionarios, que han comenzado a emerger en la lucha por la expulsión de las transnacionales y la nacionalización del gas y el petróleo.

"Se ha decidido constituir a la ciudad de El Alto como cuartel general y bastión de la revolución boliviana", dice una resolución de un masivo ampliado de dirigentes de la Federación de Juntas Vecinales y de la Central Obrera de El Alto, que contó con la participación de dirigentes de la Central Obrera Boliviana (COB) y de las principales organizaciones movilizadas en La Paz.

Las organizaciones sociales han decidido levantar la Asamblea Popular Revolucionaria en todos los rincones del país para organizar a la población empobrecida y a los trabajadores del campo y las ciudades, con el fin de ponerlos en pie de combate contra el neoliberalismo y las clases dominantes, que también se alistan para arrasar con la rebeldía popular y así continuar saqueando impunemente a uno de los países más ricos de Sudamérica (ver: Tres fuerzas disputan el poder en Bolivia*)

Las Asambleas Populares, que estarán bajo la dirección de la COB, a nivel nacional, y de las Centrales Obreras Departamentales, a nivel regional, tienen la tarea de ejercer el poder en su respectivo territorio, organizar el suministro de alimentos y vituallas y preparar a los hombres y mujeres, a viejos, jóvenes y niños, en la autodefensa y en la previsible lucha contra el Ejército, la Policía y los grupos de choque fascistas.

Las Asambleas estarán conformadas por delegados y representantes de todas y cada una de las organizaciones sociales, populares, culturales, sindicales, campesinas e indígenas y de cualquier naturaleza que luchen contra la opresión imperialista que vive Bolivia, a través de los gobiernos neoliberales y de los poderes públicos puestos al servicio de las transnacionales y de oligarquía de latifundistas y burgueses.

La intención declarada de los dirigentes de la COB y de los sectores más combativos y radicalizados del movimiento popular es lograr que todos los trabajadores, vecinos y clases medias se incorporen activamente en estas Asambleas, que en los hechos ya funcionan, aunque parcial e intermitentemente, en la ciudad de El Alto, en las carreteras del Altiplano y los barrios más pobres de La Paz. Allí, los vecinos organizados en Juntas, en sindicatos, en barrios y distritos, tienen el control territorial y definen sobre aspectos vitales de la población, como es la alimentación, el transporte y la participación en las movilizaciones y vigilias.

"Se ha decidido la conformación de la Asamblea Popular revolucionaria y originaria, como instrumento de poder nacional a la cabeza de la Federación de Juntas Vecinales, la Central Obrera regional, la Central Obrera Boliviana, la Federación de campesinos, la Federación de Mineros, Gremiales y otros sectores movilizados", dice el manifiesto que instruye que en cada Asamblea Popular deben establecerse los Comités de autoabastecimiento, de autodefensa, de prensa y política.

Las organizaciones sociales y populares de Bolivia, con la excepción de las fracciones de campesinos, cocaleros, colonizadores y otras federaciones menores ligadas al Movimiento al socialismo (MAS), han decidido "ratificar la lucha inclaudicable por la nacionalización e industrialización de los hidrocarburos", y que hasta ahora ha sido sistemáticamente ignorada por los poderes públicos, por el gobierno saliente de Mesa y por el Congreso dominado por los neoliberales, a pesar de cuatro semanas de multitudinarias manifestaciones y bloqueos que han paralizado al país.

Las clases dominantes de Bolivia, aunque unidas en la defensa de los millonarios intereses de las petroleras extranjeras y de los grandes latifundios improductivos del oriente, están divididas en la lucha por el poder. Los más duros quieren que el presidente del Congreso, Hormando Vaca Diez, asuma el gobierno y barra con metralla la insurgencia popular. Los moderados, con apoyo de los reformistas del MAS y la Iglesia pugnan por hacer presidente al primer hombre de la Corte Suprema de Justicia, Eduardo Rodríguez, quien convocaría de inmediato a elecciones. La Embajada de Estados Unidos, el Ejercito y las petroleras apoyan ambas salidas, aunque su prioridad es la primera.

En cambio, en los sectores sociales y populares que luchan por la nacionalización, estas opciones sólo ofrecen hambre, pobreza y la continuación del saqueo de Bolivia por las transnacionales y la burguesía local.

"Los trabajadores y vecinos rechazamos todas las maniobras de la clase dominante de sucesión constitucional o elecciones entre los mismos politiqueros", dice otra de las conclusiones del encuentro revolucionario celebrado en El Alto, a pocas horas de la convocatoria a la sesión del Congreso, en la ciudad de Sucre y que definirá entre Vaca Diez y Rodríguez, entre la vía militar y la vía electoral, como respuesta de las clases dominantes a la crisis estatal.

"El Congreso no representa al país. Nosotros confiamos en nuestras propias fuerzas", dice Gerardo Bustillos, uno de los dirigentes de la Central Obrera de El Alto.

Asesinado dirigente campesino venezolano del Frente Nacional Campesino Ezequiel Zamora (FNCEZ)
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El domingo 20 de Marzo, cuando el presidente Hugo Chávez se preparaba para la emisión de su programa "Aló, Presidente" en el estado Barinas, en el que una vez más se reafirmaría por la necesidad de profundizar la revolución agraria para profundizar el proceso revolucionario, un dirigente campesino era asesinado de cuatro puñaladas por los sicarios de un terrateniente en el Hato Agualinda, en el municipio Ezequiel Zamora del estado Barinas.
El dirigente campesino del Frente Nacional Campesino Ezequiel Zamora, Luis Enrique Pérez, de 45 años de edad, fue asesinado a las 9 am dejando 11 hijos. Todo apunta a que los sicarios del Hato Agualinda, del terrateniente Armando Javier Mogollón, quien amenazara de muerte en los meses pasados a cinco campesinos, y que parece estar cumpliendo su palabra, son los responsables del crimen.

No es sin duda alguna el primer caso. Hay varios campesinos asesinados, presos o torturados a manos de los sicarios de los terratenientes e incluso del propio Ejército que, bajo el mando del general Bracho, del Teatro de Operaciones N°1 con sede en la ciudad de Guasdualito (estado Apure), ha sido acusado de cometer violaciones a los derechos humanos de los campesinos.

Según lo denuncia el alcalde del municipio Zamora Levic Emilio Mendez, del partido oficialista Quinta República, el general Bracho sería corresponsable de los hechos, pues intimida permanentemente a los campesinos sin tierra, acusa a sus dirigentes de guerrilleros por ocupar y defender sus tierras, e incluso ha apresado a cinco de ellos por rebelión al ser acusados de portar armas o proyectiles. Sin embargo, no dice nada, ni desarrolla operativos para detener a las bandas armadas de los terratenientes, que en el caso del Hato Agualinda tiene hasta 20 sicarios armados que perpetran estos abusos y crímenes.

En Venezuela, a no dudarlo, se vive otra etapa del proceso. Aplastada la oposición oligárquica, lo que no quiere decir que no represente un peligro para el proceso, ahora la lucha es entre quienes pretenden constituirse en una nueva clase política y mantener las viejas estructuras para beneficiarse de los privilegios de la vieja clase política, y quienes quieren, siguiendo el llamado del Presidente, profundizar este proceso construyendo el poder popular, llenar de pueblo a a la revolución y transformar las estructuras del Estado y la sociedad.

Es en este contexto, que se producen sucesos como estos. Sucesos que muestran lo contradictorios que pueden ser los procesos revolucionarios. La lucha de los indígenas que defienden sus territorios y contra el modelo desarrollista que aún impera por la priorización de la exportación energética y que tiene entre sus beneficiarios a funcionarios e incluso transnacionales; la lucha de los campesinos sin tierra por hacer realidad la revolución agraria trabada por los poderes locales y los funcionarios "chavistas" e incluso apoyada por militares retrógrados que todavía tienen presencia en los mandos del Ejército; son entre otras, las realidades nuevas que debe enfrentar el proceso.

A esto se debe agregar que muchos miembros de esta nueva clase política ejercen presiones sobre quienes realizan críticas a las instituciones del Estado, a las políticas del mismo o a sus funcionarios. Aquí también debe impulsarse un "salto adelante", pues la crítica y la autocrítica fortalecen el proceso revolucionario. Lo cierto es que en Venezuela ha llegado la hora de los movimientos sociales, de empujar al poder constituyente para que no se empantane en el nuevo poder constituido.

Es hora de romper con el cerco que han impuesto muchos sectores del oficialismo y establecer un diálogo entre estos movimientos sociales y el Presidente. Es hora de avanzar con la organización del pueblo en la construcción de una sociedad estructuralmente diferente. Es hora de enfrentar los restos de una sociedad de abuso y crimen que se resiste a desaparecer.

Como dicen los integrantes del Frente Campesino Ezequiel Zamora: ¡Basta ya de asesinatos a los campesinos! ¡No a la impunidad! ¡Sí a la profundización del proceso bolivariano! ¡Lucha contra el imperialismo y defensa de la soberanía nacional!

Enviado por: Juan Pablo Nieves
COLOMBIA. LA UNIDAD INSURGENTE.
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Comandante Manuel Marulanda Vélez
Camaradas todos del Secretariado de las FARC EP, para Ustedes y los mandos de su organización guerrillera un fraternal abrazo.

Hoy queremos compartir con ustedes, la alegría de haber realizado el Sexto Pleno de Dirección Nacional del ELN. Concentrar la conducción nacional para evaluar el trabajo revolucionario y proyectar la lucha es sin duda una batalla de las tantas ganadas en la lucha, que demuestra además, que el enemigo está muy lejos de vulnerar a la insurgencia.

Nuestro Sexto Pleno reflexionó y analizó el complejo momento por el que atraviesa la lucha de los pueblos del mundo y la soberbia feroz del imperialismo por impedir los avances revolucionarios que se abren paso en diversos espacios del continente y el mundo.

Si bien siempre hemos reivindicado la continentalidad de la lucha revolucionaria, percibimos que hoy varios pueblos latinoamericanos se abren paso con formulas muy particulares, las cuales nos están aportando enseñanzas sobre todo en la creatividad para generar desarrollos en el movimiento de masas y dar así importantes batallas democráticas y antiimperialistas.

Sentimos como propias las luchas de los pueblos latinoamericanos y seguiremos trabajando por fortalecer la corriente Bolivariana que se ha ido creando.

Reafirmó el evento, que la lucha armada revolucionaria debe desarrollarse en estrecha relación con la lucha de las masas y en tal sentido trazó derroteros como retos para los años venideros.

Reafirma igualmente que la unidad insurgente sigue siendo un asunto indispensable para fortalecer el proceso revolucionario colombiano y en esa dirección afianza los compromisos que tenemos pendientes.

Al considerar que el rechazo a las políticas de Uribe ha ido creciendo en una importante franja de organizaciones populares, de sectores intermedios y de fuerzas que desde la misma institución buscan salidas que apunten a superar la crisis, el Pleno concluye en la necesidad de dinamizar una clara política de alianzas y de unidad donde los objetivos por construir nación, por la paz y la justicia social sean los ejes que proyecten dichos desarrollos.

El evento parte de considerar que la crisis social ha tocado fondo y requiere de la insurgencia propuestas que involucren a la población entera y que lleguen también a nuestros amigos en el extranjero, en esta dirección mantenemos abierta la ventana del diálogo para buscar colocar en la opinión el pensamiento del ELN sobre asuntos de interés nacional.

Por último camaradas, el evento concluye que la insurgencia debe trabajar en los diferentes espacios y formas de lucha social y política, buscando confluencias para sumar, así crecemos en la medida que los otros también se desarrollan, para el bien común de la causa revolucionaria.

Con aprecio y fraternidad revolucionaria,

Sexto Pleno de la Dirección Nacional del ELN. Montañas de Colombia. Octubre del 2004
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